Usina Bamba, la primera central hidroeléctrica de Sudamérica

La central hidroeléctrica construida en base a la idea de Joseph Oulton por la Córdoba Light & Power, fue la primera de su tipo en Sudamérica destinada al servicio eléctrico y se inauguró a finales del siglo diecinueve.

Córdoba fue pionera en diversas ramas industriales y de igual manera en el aprovechamiento de su potencial hidroeléctrico. El 29 de noviembre de 1897 la usina Bamba ponía en marcha las máquinas que entregaron parte de la electricidad que iluminaría a Córdoba durante 67 años de funcionamiento.

Acompañado por una numerosa comitiva oficial, como relataba el diario Los Principios, el entonces gobernador de la provincia, José Figueroa Alcorta, ponía en marcha la máquina y a viva voz afirmaba que “aquí se inicia el trabajo infatigable de los primeros agentes mecánicos de una evolución trascendental para nosotros; aquí nace la Córdoba Industrial”

La utopía de Oulton

En septiembre de 1891, Joseph Oulton gestionó ante el gobierno provincial un proyecto que se proponía aprovechar, de forma original, el potencial hidráulico del Río Suquía, entre el dique San Roque y el Mal Paso.

Oulton, era un emprendedor canadiense ligado a la minería que se había radicado en Córdoba en 1871. Luego de su paso por Estados Unidos durante la fiebre del oro, se estableció en Cruz del Eje. En 1890 vende al Ferrocarril Central Córdoba Noroeste los terrenos que poseía en la zona y se asocia con Carlos Casaffousth para instalar una usina hidráulica en la localidad de Casabamba.

Oulton descubre el potencial de Bamba, que suministraba un declive superior a los 30 metros entre el río y la futura usina, y presenta el proyecto en la Oficina de Riego de la provincia. Este es aprobado en octubre de 1891 y le dan un plazo de un año para presentar los planos e iniciar las obras.

Sin embargo, tuvo dificultades de financiamiento y, pese a que comezó los trabajos y construyó un puente hasta las vías del ferrocarril, el organismo alegó que no había presentado a tiempo los planos estipulados en el contrato, por lo que declaró caduca la concesión. El canadiense siguió batallando, asegurando que había presentado los planos, pero el gobierno no le dio una segunda oportunidad y concedió la concesión a Federico Mackinlay.

Entre los motivos de la negativa, quizás se encuentre en la sociedad de Oulton con Carlos Casaffousth, quien fue procesado por la Justicia junto a Bialet Massé por la construcción del dique San Roque, cuya seguridad era puesta en duda por esos días.

El primer eslabón

La central Bamba fue posible por la construcción del viejo dique San Roque, proyectado por el ingeniero Casaffousth, que logró el control y la regularización de las aguas del Río Suquía. Esta usina, constituye el primer eslabón del complejo energético de las usinas del Suquía, con la Central Molet y La Calera, y que se completó con la Central San Roque.

Bamba está ubicada sobre la ruta E55 en el kilómetro 16, frente al apeadero “El Payador” del Ferrocarril Central Córdoba Noroeste. Su construcción y operación estuvo a cargo de la Córdoba Light & Power Co (Compañía Luz y Fuerza de Córdoba), que era propiedad de capitales estadounidenses y luego ingleses.

Características

La usina recibía el agua de un dique construido río arriba a través de un túnel de 84 metros de longitud excavado en la piedra que atraviesa la sierra. Este túnel desemboca en una cámara de carga de la que parten tres cañerías de presión que tienen una caída de agua de 30,8 metros de altura.

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Las cañerías alimentaban tres grupos generadores de 760 kW. Cada uno de los tres grupos contaba con una turbina Escher Wyss, de origen suizo, tipo Francis a eje horizontal con rotor de doble espiral acopladas a un generador British Thomson Houston, que juntos entregaban una potencia de 2.28 megavatios.

La central disponía de un tablero dividido en siete compartimientos y celdas que permitía controlar mediante interruptores, la marcha de los equipos, los transformadores y la línea de 1.100 voltios que unía Bamba con la Ciudad de Córdoba.

Capitales estadounidenses

Bamba comenzó operando con 1.275 kW de potencia y en 1901 se amplió su capacidad de generación. Fue un punto de inflexión en la historia de Córdoba, que en esa época sólo poseía un incipiente servicio eléctrico abastecido por lausina municipal a vapor de la calle Tucumán.

En mayo de 1895 la provincia había firmado un contrato de concesión por 25 años que dejaba el alumbrado público de la ciudad y la fuerza motriz del Río Suquía en manos de Federico Mackinlay & Cía. Como esta compañía estaba autorizada a transferir sus derechos para importar maquinarias y explotar el servicio, que prácticamente no llegó a realizar, vendió sus acciones a una compañía de Estados Unidos, transfiriendo la concesión del servicio a la Córdoba Light & Power.

Esta compañía norteamericana, fue la que finalmente construyó Bamba, luego de adquirir los terrenos que pertenecían a Joseph Oulton, quien no había conseguido obtener la concesión para instalar la usina en 1891.

Recuperar el patrimonio

Sin duda la usina Bamba significó, en aquella época, un fenómeno importante en la vida de los cordobeses, donde la iluminación se realizaba mayormente con lámparas de aceite o gas carburo y el transporte era a “tracción a sangre”. Y si bien ya existía un incipiente servicio eléctrico, con Bamba y con las usinas que le sigueron -Molet y La Calera-, Córdoba comenzó a despegar al compás de la energía eléctrica.

Lo notable es que ésta todavía no se había generalizado en el mundo y Córdoba ya contaba con este vital servicio, apenas 20 años después que Thomas Alva Edison iluminara parte de Nueva York. Afortunadamente, hoy existe la voluntad de recuperar la historia eléctrica de Córdoba por parte de EPEC, y en particular el patrimonio cultural que implica las Usinas del Suquía. Muestra de ello es el Museo Usina Molet y los trabajos de recuperación de Bamba, pero esta voluntad debe ampliarse y comprometer a distintos sectores en la puesta en valor de ese patrimonio.

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